Exposición
un paradigma alude a una manera determinada de ver la
realidad,
PERO LA definición más completa es la de Kuhn
“es la concepción del objeto de estudio de una ciencia
acompañada de un conjunto de teorías básicas sobre aspectos particulares de ese
objeto.
Mires se fundamenta en Kuhn y define al paradigma como “un
“estilo de ver”, percibir, conocer y pensar
El paradigma científico determina las relaciones sociales,
culturales y epistémicas, dentro de un contexto determinado
2.2.1 Racionalismo
La esencia de todo conocimiento es la razón,
El racionalismo proclama el método deductivo lo cual conduce
a elaborar explicaciones dogmáticas sobre la realidad.
Descartes no mira directamente al mundo, sino que se ve a sí
mismo observando el mundo.
Dando una distinción entre mundo material y mundo pensante
A partir de esto el conocimiento fue concebido mediante la
imagen de una naturaleza externa “objetiva”,
Por eso se ha preferido definir el racionalismo no como el
simple uso de la razón sino como el abuso de ella.
2.2.2 Empirismo
El empirismo es derivado del realismo,se suele contraponer
al racionalismo, establecen como base de todo acto científico su verificación
Locke se ocupó de
demostrar que todo conocimiento proviene de la experiencia
que la mente de cada hombre al nacer es como un“papel en
blanco”
distingue dos
cualidades diferentes las primarias corresponden
a los cuerpos mismos como, extensión, figura, forma, movimiento y secundarias
que serían nuestra percepción. Como gusto, sabor, color, sonido
El experimentalismo que es La esencia del proceso.
PRAGMATISMO
Según
Pérez es una corriente filosófica que parte de las posiciones del idealismo
subjetivo y del empirismo, el único medio y base primaria de la realidad es la
“experiencia pura”.
- Toma como
criterio el valor práctico.
En esta Predominan dos tendencias:
·
1.-
la primera consiste en las consecuencias futuras de experiencias.
·
2.-
la segunda consiste en las consecuencias futuras de creerlas.
POSITIVISMO
Es un modelo epistémico
derivado del empirismo, que a su vez proviene del realismo, que sostiene que
todo conocimiento genuino se limite a la interpretación de los hallazgos
«positivos», es decir, reales, perceptibles sensorialmente y verificables.
Esta escuela fue fundada
por filósofo francés Comte.
·
El positivismo da prioridad a los hechos sobre las ideas, a las
ciencias experimentales sobre las teóricas.
NEOPOSITIVISMO
O POSITIVISMO LÓGICO
Es
una corriente filosófica de la ciencia que limita la validez del método
científico a lo empírico y verificable que fue desarrollada durante el siglo XX
que buscaba superar el positivismo. Los principales autores de este
movimiento fueron los autores del Círculo de Viena
Los Proceso de producción del conocimiento científico son:
- Las
observaciones son “actos privados” y la ciencia es “conocimiento público”
- Las operaciones
y los experimentos sólo permiten gestar “enunciados singulares”
Karl Popper
El vienés Karl Popper (1902-1994), uno de
los más importantes filósofos del siglo XX,
Popper desarrolla una teoría crítica,
aunque sigue siendo positivista, en la que argumenta tres puntos fundamentales
en contra del positivismo de la época, hace una fuerte crítica al principio de
inducción analítica por su irracionalidad, determinando la necesidad de
reconocer la historia y la acumulación de conocimiento mediante las justificaciones
y deducciones hipotéticas.
Popper, pese a hacer claridad en torno a
las diferencias entre las ciencias naturales y sociales, propone la unidad de
método con la convicción de que “todas las ciencias teóricas o generalizadoras
usan el mismo método” (1973, p. 145), pues considera que en los dos campos se
utilizan fundamentalmente los mismos métodos, destacándose el método hipotético-deductivo.
El cambio de óptica propuesto por Popper
consistió en “invertir” la perspec tiva tradicional. En lugar de interrogarse
sobre cómo se verificaban las hipótesis, se preguntó cómo se podían “falsar”,
es decir, cómo demostrar que una hipótesis es falsa, de allí que su posición se
conozca como “falsacionismo”.
Popper da el siguiente ejemplo para mostrar
enunciados empíricos refutables y no refutables (1997; p. 39-42): La proposición:
“lloverá o no lloverá aquí mañana” no es refutable y, por lo mismo, no puede
ser sometida al criterio de falsabilidad, mientras que el enunciado “lloverá
aquí mañana” sí puede ser refutado por la experiencia:
Popper fue muy audaz para su tiempo y se atrevió
a plantear que la ciencia no podía comenzar con observaciones porque toda
observación, para tener un sentido, depende de una teoría, en una amplia
acepción del término. Para Popper, la ciencia no comienza con observaciones
sino con problemas.
Popper dejó bien en claro que todos los enunciados
científicos son conjeturas sujetas al proceso de contrastación experimental.
teorías científicas son rechazadas o aceptadas como parte de un proceso
racional de toma de decisiones.
Para Popper, las ciencias empíricas son
sistemas de teorías, y las teorías, a su vez, son enunciados universales (que
comprenden todos los casos a los cuales hacen referencia),
“Nuestras teorías son invenciones y pueden
ser suposiciones defectuosamente fundadas, conjeturas audaces, hipótesis.
Para Popper una proposición es científica
sólo si puede ser falsada por la experiencia en su sentido más amplio. Una
proposición que no corra ese riesgo, que sea compatible con cualquier suceso
observado o por observar, no es una proposición científica según este criterio.
Una teoría es tanto más fuerte cuanto más
cosas prohíbe. Una teoría que se protege a sí misma contra los caprichos de la
naturaleza, que, por construcción es infalible e irrefutable, no es una teoría
científica. Es, en todo caso, una teoría meta pseudo o para científica. Desde
esta posición cuestiona Popper el carácter científico del psicoanálisis, del
marxismo e incluso de ciertas fórmulas darwinistas (o de la astrología).
El pensamiento de Popper supone ciertamente
un avance sobre el empirismo lógico, pero está claro que el científico, en
algún punto de su razonamiento, se ve obligado a tomar decisiones: cuan- do una
hipótesis particular asociada a la experiencia contradice una teoría, el
científico debe decidir si rechaza la teoría o si la defiende buscando una
refutación a tal hipótesis.
He aquí pues la formulación final de estas
dos posturas científicas (Wagens- berg, 2007; p. 82):
·
El indeterminismo es la
actitud científica compatible con el progreso del conocimiento del mundo.
·
El determinismo es la actitud científica
compatible con la descripción del mundo.
Thomas
Kuhn
Thomas
Kuhn (1922-1996), publicó una gran obra en 1962, La estructura de las
revoluciones científicas, libro que produjo una inmensa conmoción en el mundo
académico y fuera de él. En ese texto, el filósofo, historiador, físico y
epistemólogo de la ciencia estadounidense, planteó que el desarrollo de la
ciencia no era un perpetuo ascenso desde la ignorancia al saber siguiendo la
guía de un método único, sino una producción humana sujeta a revoluciones.
Para los nuevos filósofos de la ciencia,
considerar un fenómeno determinado como un hecho y explicarlo teóricamente
implica decisiones metafísicas, metodológicas y técnicas de gran complejidad.
“la concepción heredada”, es decir, la
epistemología positivista, abarcan tres cuestiones fundamenta- les. En primer
lugar, Kuhn asigna un rol fundamental a la historia de la cien- cia, es decir a
las condiciones efectivas en las que las teorías científicas se producen. En
segundo lugar, la ciencia deja de ser considerada un conjunto de teorías
objetivas, neutrales y verdaderas, para convertirse en un pro- ducto de la
actividad humana en el seno de una cultura determinada. Por último, Kuhn
cuestiona la concepción positivista de “progreso científico”
La actividad científica ha comenzado a
pensarse como una tarea comunitaria guiada por un paradigma. Se trata de una
producción humana compleja que incluye múltiples dimensiones entre las que se
destacan: la percepción, el razonamiento, la imaginación, la comunicación, y la
experimentación.
Diferentes paradigmas enfocan diferentes
aspectos del mundo y tienen problemas y presupuestos disimiles, y por eso no
existe una medida común de su éxito o fracaso que permita evaluarlos. A esta
característica de los paradigmas, Kuhn la llama “inconmensurabilidad”, término
que significa “sin medida común”.
Según Kuhn (1975), la investigación científica
se desarrolla en cada momento en torno a paradigmas aceptados. Sus productos,
sus resultados, constituyen la ciencia normal, la cual tiene vigencia en un
periodo histórico determinado. Un paradigma logra su predominio por la
aceptación de una comunidad científica que lo legitima por que da respuesta a
problemas que otros paradigmas vigentes hasta ese momento no daban, sin necesi-
dad de la validación lógica que exige Popper.
Kuhn considera que el proceso de la ciencia
se desarrolla desde una estancia común llamada ciencia normal, en la cual, las
investigaciones están basadas firmemente en una o varias realizaciones
científicas pasadas y que son reconocidas por la comunidad científica como
fundamento para su práctica; desde ella, la comunidad científica comparte
teorías, problemas y métodos. Esto es lo que el autor denomina un paradigma,
bajo el cual existe una especie de normalidad investigativa, toda vez que los
procesos se desarrollan y explican desde esta serie de creencias.
La comunidad científica impone su paradigma
de diversas formas: mediante la educación científica, por medio de su
exposición en libros y revistas e, incluso, con la expulsión de la institución
o gremio de quienes lo rechazan, según lo muestra la historia de la ciencia. Según
la teoría Kuhn, el avance de la ciencia no se debe a su carácter acumulativo ni
a la posibilidad de falsación de una hipótesis; se debe, por el contrario, a un
largo proceso de crisis de la ciencia, que inicia con el des- cubrimiento de
anomalías, la generación de crisis y posteriormente la búsqueda de normalidad
de una nueva teoría o paradigma.
firme en el núcleo central de sus
concepciones originales, que la investigación científica está guiada por
“paradigmas” y que evoluciona a través de “revoluciones científicas”
Imre
Lakatos
filósofo y matemático
Su epistemología tomó un punto de partida
muy diferente al de la tradición, que analizaba los procesos de justificación
de las teorías consideran- do experimentos o situaciones aisladas. Lakatos
planteó que la actividad científica no consistía en contrastar hipó- tesis
aisladas sino en elaborar y poner a prueba teorías que eran estructuras
organizadas de hipótesis que no tenían sentido en sí mismas sino en relación al
lugar que ocupaban en un amplio “programa de investigación científica”. Lakatos
desarrolló su filosofía de la ciencia como un intento de ampliación y
reformulación del falsacionismo de Popper. Su concepción del desarrollo del
conocimiento científico implicaba un gran desafío a la tradición empirista y
positivista, y aunque aún puede ubicarse dentro de ella, abandonó la pretensión
de que la ciencia brinde certeza y verdad.
Lakatos comienza por criticar el criterio
de falsacionismo de Popper. Dicho criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia
sería ingenuo pues ignora la “notable tenacidad de las teorías […] normalmente
[los científicos] si no pueden resolver una anomalía la ignoran y centran su
atención en otros problemas.” (Lakatos, 1983; p. 12) Lakatos (1973, p. 46) considera
que la falsación debe utilizarse pero desde una perspectiva refinada. No se
trata de falsear un enunciado observacional sino que una teoría es aceptada
cuando tiene un exceso de contenido empí- rico corroborado en relación a la
anterior teoría,
En contra de Kuhn dice que el concepto de
revoluciones científicas es irra- cional. Además, esta idea borra la
demarcación entre ciencia y no ciencia.
Lakatos sostiene que el cambio no se
produce como consecuencia del análisis lógico de los enun- ciados científicos,
como lo pretende Popper, ni del cambio de un paradig- ma por otro, como lo
afirma Kuhn. Ese cambio se produce, dice él, porque unos “programas de
investigación”, que denomina progresivos, desplazan a otros, denominados
regresivos. Los programas progresivos son capaces de En tal caso, los
científicos tienden a alinearse con los primeros. En pala- bras de Lakatos
(1983; p. 15): “La historia de la ciencia refuta tanto a Popper como a Kuhn.
Cuando son examinados de cerca resulta que tanto los expe- rimentos cruciales
como las revoluciones de Kuhn son mitos; lo que sucede normalmente es que lo
programas de investigación progresivos sustituyen a los regresivos.”
Todos los programas de investigación se
caracterizan por tener un núcleo convencionalmente aceptado, que es considerado
“irrefutable” por quienes se guían por un determinado programa (por ejemplo, en
la física, forma parte de su núcleo básico la ley de la atracción universal).
La “heurística negativa” nos impide atacar ese núcleo. A la inversa, los
cientí- ficos deben protegerlo inventando hipótesis auxiliares que forman un
cintu- rón protector a su alrededor. Dice Lakatos (1975; p. 245) a este
respecto: “Es este cinturón protector de hipótesis auxiliares quien tiene que
resistir el peso de las contradicciones e irse ajustando y reajustando, o
incluso ser sus- tituido por completo, para defender el núcleo que de ese modo
se hace más sólido. Un programa de investigación tiene éxito si todo se lleva a
un cambio de problemas progresivos; no tiene éxito si lleva a un cambio de
problemas degenerativos.”
dice Lakatos, tienen una política de
investigaciones a largo plazo que está definida por “la heurística positiva”
del programa y no por las “psicológicamente molestas anomalías”.
Esto es precisamente lo que la epistemología
de Lakatos permitía considerar, que en las prácticas reales de investigación
existe un núcleo central que se mantiene a toda costa y que resulta infalsable.
En el caso de la filosofía positivista, son las nociones de racionalidad y del
progreso de la ciencia las que no son negociables, dado que eran ellas las que
estructuraban todas las preguntas y organizaban las respuestas.
“heurística negativa” y plan- teó que su
utilización no sólo era evidente en la historia de la ciencia sino también
necesaria. La “heurística positiva”, en cambio, es la denominación que le dio a
las líneas maestras que guían la investigación y que son las responsables de
los nuevos hallazgos.
“La principal diferencia con la versión
originaria de Popper es, a mi juicio, que en la concepción que yo he expuesto,
la crítica no destruye -y no debe des- truir- tan rápidamente como Popper
imaginaba.
Karl Popper
El vienés Karl Popper (1902-1994), uno de
los más importantes filósofos del siglo XX,
Popper desarrolla una teoría crítica,
aunque sigue siendo positivista, en la que argumenta tres puntos fundamentales
en contra del positivismo de la época, hace una fuerte crítica al principio de
inducción analítica por su irracionalidad, determinando la necesidad de
reconocer la historia y la acumulación de conocimiento mediante las justificaciones
y deducciones hipotéticas.
Popper, pese a hacer claridad en torno a
las diferencias entre las ciencias naturales y sociales, propone la unidad de
método con la convicción de que “todas las ciencias teóricas o generalizadoras
usan el mismo método” (1973, p. 145), pues considera que en los dos campos se
utilizan fundamentalmente los mismos métodos, destacándose el método hipotético-deductivo.
El cambio de óptica propuesto por Popper
consistió en “invertir” la perspec tiva tradicional. En lugar de interrogarse
sobre cómo se verificaban las hipótesis, se preguntó cómo se podían “falsar”,
es decir, cómo demostrar que una hipótesis es falsa, de allí que su posición se
conozca como “falsacionismo”.
Popper da el siguiente ejemplo para mostrar
enunciados empíricos refutables y no refutables (1997; p. 39-42): La proposición:
“lloverá o no lloverá aquí mañana” no es refutable y, por lo mismo, no puede
ser sometida al criterio de falsabilidad, mientras que el enunciado “lloverá
aquí mañana” sí puede ser refutado por la experiencia:
Popper fue muy audaz para su tiempo y se atrevió
a plantear que la ciencia no podía comenzar con observaciones porque toda
observación, para tener un sentido, depende de una teoría, en una amplia
acepción del término. Para Popper, la ciencia no comienza con observaciones
sino con problemas.
Popper dejó bien en claro que todos los enunciados
científicos son conjeturas sujetas al proceso de contrastación experimental.
teorías científicas son rechazadas o aceptadas como parte de un proceso
racional de toma de decisiones.
Para Popper, las ciencias empíricas son
sistemas de teorías, y las teorías, a su vez, son enunciados universales (que
comprenden todos los casos a los cuales hacen referencia),
“Nuestras teorías son invenciones y pueden
ser suposiciones defectuosamente fundadas, conjeturas audaces, hipótesis.
Para Popper una proposición es científica
sólo si puede ser falsada por la experiencia en su sentido más amplio. Una
proposición que no corra ese riesgo, que sea compatible con cualquier suceso
observado o por observar, no es una proposición científica según este criterio.
Una teoría es tanto más fuerte cuanto más
cosas prohíbe. Una teoría que se protege a sí misma contra los caprichos de la
naturaleza, que, por construcción es infalible e irrefutable, no es una teoría
científica. Es, en todo caso, una teoría meta pseudo o para científica. Desde
esta posición cuestiona Popper el carácter científico del psicoanálisis, del
marxismo e incluso de ciertas fórmulas darwinistas (o de la astrología).
El pensamiento de Popper supone ciertamente
un avance sobre el empirismo lógico, pero está claro que el científico, en
algún punto de su razonamiento, se ve obligado a tomar decisiones: cuan- do una
hipótesis particular asociada a la experiencia contradice una teoría, el
científico debe decidir si rechaza la teoría o si la defiende buscando una
refutación a tal hipótesis.
He aquí pues la formulación final de estas
dos posturas científicas (Wagens- berg, 2007; p. 82):
·
El indeterminismo es la
actitud científica compatible con el progreso del conocimiento del mundo.
·
El determinismo es la actitud científica
compatible con la descripción del mundo.
Thomas
Kuhn
Thomas
Kuhn (1922-1996), publicó una gran obra en 1962, La estructura de las
revoluciones científicas, libro que produjo una inmensa conmoción en el mundo
académico y fuera de él. En ese texto, el filósofo, historiador, físico y
epistemólogo de la ciencia estadounidense, planteó que el desarrollo de la
ciencia no era un perpetuo ascenso desde la ignorancia al saber siguiendo la
guía de un método único, sino una producción humana sujeta a revoluciones.
Para los nuevos filósofos de la ciencia,
considerar un fenómeno determinado como un hecho y explicarlo teóricamente
implica decisiones metafísicas, metodológicas y técnicas de gran complejidad.
“la concepción heredada”, es decir, la
epistemología positivista, abarcan tres cuestiones fundamenta- les. En primer
lugar, Kuhn asigna un rol fundamental a la historia de la cien- cia, es decir a
las condiciones efectivas en las que las teorías científicas se producen. En
segundo lugar, la ciencia deja de ser considerada un conjunto de teorías
objetivas, neutrales y verdaderas, para convertirse en un pro- ducto de la
actividad humana en el seno de una cultura determinada. Por último, Kuhn
cuestiona la concepción positivista de “progreso científico”
La actividad científica ha comenzado a
pensarse como una tarea comunitaria guiada por un paradigma. Se trata de una
producción humana compleja que incluye múltiples dimensiones entre las que se
destacan: la percepción, el razonamiento, la imaginación, la comunicación, y la
experimentación.
Diferentes paradigmas enfocan diferentes
aspectos del mundo y tienen problemas y presupuestos disimiles, y por eso no
existe una medida común de su éxito o fracaso que permita evaluarlos. A esta
característica de los paradigmas, Kuhn la llama “inconmensurabilidad”, término
que significa “sin medida común”.
Según Kuhn (1975), la investigación científica
se desarrolla en cada momento en torno a paradigmas aceptados. Sus productos,
sus resultados, constituyen la ciencia normal, la cual tiene vigencia en un
periodo histórico determinado. Un paradigma logra su predominio por la
aceptación de una comunidad científica que lo legitima por que da respuesta a
problemas que otros paradigmas vigentes hasta ese momento no daban, sin necesi-
dad de la validación lógica que exige Popper.
Kuhn considera que el proceso de la ciencia
se desarrolla desde una estancia común llamada ciencia normal, en la cual, las
investigaciones están basadas firmemente en una o varias realizaciones
científicas pasadas y que son reconocidas por la comunidad científica como
fundamento para su práctica; desde ella, la comunidad científica comparte
teorías, problemas y métodos. Esto es lo que el autor denomina un paradigma,
bajo el cual existe una especie de normalidad investigativa, toda vez que los
procesos se desarrollan y explican desde esta serie de creencias.
La comunidad científica impone su paradigma
de diversas formas: mediante la educación científica, por medio de su
exposición en libros y revistas e, incluso, con la expulsión de la institución
o gremio de quienes lo rechazan, según lo muestra la historia de la ciencia. Según
la teoría Kuhn, el avance de la ciencia no se debe a su carácter acumulativo ni
a la posibilidad de falsación de una hipótesis; se debe, por el contrario, a un
largo proceso de crisis de la ciencia, que inicia con el des- cubrimiento de
anomalías, la generación de crisis y posteriormente la búsqueda de normalidad
de una nueva teoría o paradigma.
firme en el núcleo central de sus
concepciones originales, que la investigación científica está guiada por
“paradigmas” y que evoluciona a través de “revoluciones científicas”
Imre
Lakatos
filósofo y matemático
Su epistemología tomó un punto de partida
muy diferente al de la tradición, que analizaba los procesos de justificación
de las teorías consideran- do experimentos o situaciones aisladas. Lakatos
planteó que la actividad científica no consistía en contrastar hipó- tesis
aisladas sino en elaborar y poner a prueba teorías que eran estructuras
organizadas de hipótesis que no tenían sentido en sí mismas sino en relación al
lugar que ocupaban en un amplio “programa de investigación científica”. Lakatos
desarrolló su filosofía de la ciencia como un intento de ampliación y
reformulación del falsacionismo de Popper. Su concepción del desarrollo del
conocimiento científico implicaba un gran desafío a la tradición empirista y
positivista, y aunque aún puede ubicarse dentro de ella, abandonó la pretensión
de que la ciencia brinde certeza y verdad.
Lakatos comienza por criticar el criterio
de falsacionismo de Popper. Dicho criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia
sería ingenuo pues ignora la “notable tenacidad de las teorías […] normalmente
[los científicos] si no pueden resolver una anomalía la ignoran y centran su
atención en otros problemas.” (Lakatos, 1983; p. 12) Lakatos (1973, p. 46) considera
que la falsación debe utilizarse pero desde una perspectiva refinada. No se
trata de falsear un enunciado observacional sino que una teoría es aceptada
cuando tiene un exceso de contenido empí- rico corroborado en relación a la
anterior teoría,
En contra de Kuhn dice que el concepto de
revoluciones científicas es irra- cional. Además, esta idea borra la
demarcación entre ciencia y no ciencia.
Lakatos sostiene que el cambio no se
produce como consecuencia del análisis lógico de los enun- ciados científicos,
como lo pretende Popper, ni del cambio de un paradig- ma por otro, como lo
afirma Kuhn. Ese cambio se produce, dice él, porque unos “programas de
investigación”, que denomina progresivos, desplazan a otros, denominados
regresivos. Los programas progresivos son capaces de En tal caso, los
científicos tienden a alinearse con los primeros. En pala- bras de Lakatos
(1983; p. 15): “La historia de la ciencia refuta tanto a Popper como a Kuhn.
Cuando son examinados de cerca resulta que tanto los expe- rimentos cruciales
como las revoluciones de Kuhn son mitos; lo que sucede normalmente es que lo
programas de investigación progresivos sustituyen a los regresivos.”
Todos los programas de investigación se
caracterizan por tener un núcleo convencionalmente aceptado, que es considerado
“irrefutable” por quienes se guían por un determinado programa (por ejemplo, en
la física, forma parte de su núcleo básico la ley de la atracción universal).
La “heurística negativa” nos impide atacar ese núcleo. A la inversa, los
cientí- ficos deben protegerlo inventando hipótesis auxiliares que forman un
cintu- rón protector a su alrededor. Dice Lakatos (1975; p. 245) a este
respecto: “Es este cinturón protector de hipótesis auxiliares quien tiene que
resistir el peso de las contradicciones e irse ajustando y reajustando, o
incluso ser sus- tituido por completo, para defender el núcleo que de ese modo
se hace más sólido. Un programa de investigación tiene éxito si todo se lleva a
un cambio de problemas progresivos; no tiene éxito si lleva a un cambio de
problemas degenerativos.”
dice Lakatos, tienen una política de
investigaciones a largo plazo que está definida por “la heurística positiva”
del programa y no por las “psicológicamente molestas anomalías”.
Esto es precisamente lo que la epistemología
de Lakatos permitía considerar, que en las prácticas reales de investigación
existe un núcleo central que se mantiene a toda costa y que resulta infalsable.
En el caso de la filosofía positivista, son las nociones de racionalidad y del
progreso de la ciencia las que no son negociables, dado que eran ellas las que
estructuraban todas las preguntas y organizaban las respuestas.
“heurística negativa” y plan- teó que su
utilización no sólo era evidente en la historia de la ciencia sino también
necesaria. La “heurística positiva”, en cambio, es la denominación que le dio a
las líneas maestras que guían la investigación y que son las responsables de
los nuevos hallazgos.
“La principal diferencia con la versión
originaria de Popper es, a mi juicio, que en la concepción que yo he expuesto,
la crítica no destruye -y no debe des- truir- tan rápidamente como Popper
imaginaba.
Karl Popper
El vienés Karl Popper (1902-1994), uno de
los más importantes filósofos del siglo XX,
Popper desarrolla una teoría crítica,
aunque sigue siendo positivista, en la que argumenta tres puntos fundamentales
en contra del positivismo de la época, hace una fuerte crítica al principio de
inducción analítica por su irracionalidad, determinando la necesidad de
reconocer la historia y la acumulación de conocimiento mediante las justificaciones
y deducciones hipotéticas.
Popper, pese a hacer claridad en torno a
las diferencias entre las ciencias naturales y sociales, propone la unidad de
método con la convicción de que “todas las ciencias teóricas o generalizadoras
usan el mismo método” (1973, p. 145), pues considera que en los dos campos se
utilizan fundamentalmente los mismos métodos, destacándose el método hipotético-deductivo.
El cambio de óptica propuesto por Popper
consistió en “invertir” la perspec tiva tradicional. En lugar de interrogarse
sobre cómo se verificaban las hipótesis, se preguntó cómo se podían “falsar”,
es decir, cómo demostrar que una hipótesis es falsa, de allí que su posición se
conozca como “falsacionismo”.
Popper da el siguiente ejemplo para mostrar
enunciados empíricos refutables y no refutables (1997; p. 39-42): La proposición:
“lloverá o no lloverá aquí mañana” no es refutable y, por lo mismo, no puede
ser sometida al criterio de falsabilidad, mientras que el enunciado “lloverá
aquí mañana” sí puede ser refutado por la experiencia:
Popper fue muy audaz para su tiempo y se atrevió
a plantear que la ciencia no podía comenzar con observaciones porque toda
observación, para tener un sentido, depende de una teoría, en una amplia
acepción del término. Para Popper, la ciencia no comienza con observaciones
sino con problemas.
Popper dejó bien en claro que todos los enunciados
científicos son conjeturas sujetas al proceso de contrastación experimental.
teorías científicas son rechazadas o aceptadas como parte de un proceso
racional de toma de decisiones.
Para Popper, las ciencias empíricas son
sistemas de teorías, y las teorías, a su vez, son enunciados universales (que
comprenden todos los casos a los cuales hacen referencia),
“Nuestras teorías son invenciones y pueden
ser suposiciones defectuosamente fundadas, conjeturas audaces, hipótesis.
Para Popper una proposición es científica
sólo si puede ser falsada por la experiencia en su sentido más amplio. Una
proposición que no corra ese riesgo, que sea compatible con cualquier suceso
observado o por observar, no es una proposición científica según este criterio.
Una teoría es tanto más fuerte cuanto más
cosas prohíbe. Una teoría que se protege a sí misma contra los caprichos de la
naturaleza, que, por construcción es infalible e irrefutable, no es una teoría
científica. Es, en todo caso, una teoría meta pseudo o para científica. Desde
esta posición cuestiona Popper el carácter científico del psicoanálisis, del
marxismo e incluso de ciertas fórmulas darwinistas (o de la astrología).
El pensamiento de Popper supone ciertamente
un avance sobre el empirismo lógico, pero está claro que el científico, en
algún punto de su razonamiento, se ve obligado a tomar decisiones: cuan- do una
hipótesis particular asociada a la experiencia contradice una teoría, el
científico debe decidir si rechaza la teoría o si la defiende buscando una
refutación a tal hipótesis.
He aquí pues la formulación final de estas
dos posturas científicas (Wagens- berg, 2007; p. 82):
·
El indeterminismo es la
actitud científica compatible con el progreso del conocimiento del mundo.
·
El determinismo es la actitud científica
compatible con la descripción del mundo.
Thomas
Kuhn
Thomas
Kuhn (1922-1996), publicó una gran obra en 1962, La estructura de las
revoluciones científicas, libro que produjo una inmensa conmoción en el mundo
académico y fuera de él. En ese texto, el filósofo, historiador, físico y
epistemólogo de la ciencia estadounidense, planteó que el desarrollo de la
ciencia no era un perpetuo ascenso desde la ignorancia al saber siguiendo la
guía de un método único, sino una producción humana sujeta a revoluciones.
Para los nuevos filósofos de la ciencia,
considerar un fenómeno determinado como un hecho y explicarlo teóricamente
implica decisiones metafísicas, metodológicas y técnicas de gran complejidad.
“la concepción heredada”, es decir, la
epistemología positivista, abarcan tres cuestiones fundamenta- les. En primer
lugar, Kuhn asigna un rol fundamental a la historia de la cien- cia, es decir a
las condiciones efectivas en las que las teorías científicas se producen. En
segundo lugar, la ciencia deja de ser considerada un conjunto de teorías
objetivas, neutrales y verdaderas, para convertirse en un pro- ducto de la
actividad humana en el seno de una cultura determinada. Por último, Kuhn
cuestiona la concepción positivista de “progreso científico”
La actividad científica ha comenzado a
pensarse como una tarea comunitaria guiada por un paradigma. Se trata de una
producción humana compleja que incluye múltiples dimensiones entre las que se
destacan: la percepción, el razonamiento, la imaginación, la comunicación, y la
experimentación.
Diferentes paradigmas enfocan diferentes
aspectos del mundo y tienen problemas y presupuestos disimiles, y por eso no
existe una medida común de su éxito o fracaso que permita evaluarlos. A esta
característica de los paradigmas, Kuhn la llama “inconmensurabilidad”, término
que significa “sin medida común”.
Según Kuhn (1975), la investigación científica
se desarrolla en cada momento en torno a paradigmas aceptados. Sus productos,
sus resultados, constituyen la ciencia normal, la cual tiene vigencia en un
periodo histórico determinado. Un paradigma logra su predominio por la
aceptación de una comunidad científica que lo legitima por que da respuesta a
problemas que otros paradigmas vigentes hasta ese momento no daban, sin necesi-
dad de la validación lógica que exige Popper.
Kuhn considera que el proceso de la ciencia
se desarrolla desde una estancia común llamada ciencia normal, en la cual, las
investigaciones están basadas firmemente en una o varias realizaciones
científicas pasadas y que son reconocidas por la comunidad científica como
fundamento para su práctica; desde ella, la comunidad científica comparte
teorías, problemas y métodos. Esto es lo que el autor denomina un paradigma,
bajo el cual existe una especie de normalidad investigativa, toda vez que los
procesos se desarrollan y explican desde esta serie de creencias.
La comunidad científica impone su paradigma
de diversas formas: mediante la educación científica, por medio de su
exposición en libros y revistas e, incluso, con la expulsión de la institución
o gremio de quienes lo rechazan, según lo muestra la historia de la ciencia. Según
la teoría Kuhn, el avance de la ciencia no se debe a su carácter acumulativo ni
a la posibilidad de falsación de una hipótesis; se debe, por el contrario, a un
largo proceso de crisis de la ciencia, que inicia con el des- cubrimiento de
anomalías, la generación de crisis y posteriormente la búsqueda de normalidad
de una nueva teoría o paradigma.
firme en el núcleo central de sus
concepciones originales, que la investigación científica está guiada por
“paradigmas” y que evoluciona a través de “revoluciones científicas”
Imre
Lakatos
filósofo y matemático
Su epistemología tomó un punto de partida
muy diferente al de la tradición, que analizaba los procesos de justificación
de las teorías consideran- do experimentos o situaciones aisladas. Lakatos
planteó que la actividad científica no consistía en contrastar hipó- tesis
aisladas sino en elaborar y poner a prueba teorías que eran estructuras
organizadas de hipótesis que no tenían sentido en sí mismas sino en relación al
lugar que ocupaban en un amplio “programa de investigación científica”. Lakatos
desarrolló su filosofía de la ciencia como un intento de ampliación y
reformulación del falsacionismo de Popper. Su concepción del desarrollo del
conocimiento científico implicaba un gran desafío a la tradición empirista y
positivista, y aunque aún puede ubicarse dentro de ella, abandonó la pretensión
de que la ciencia brinde certeza y verdad.
Lakatos comienza por criticar el criterio
de falsacionismo de Popper. Dicho criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia
sería ingenuo pues ignora la “notable tenacidad de las teorías […] normalmente
[los científicos] si no pueden resolver una anomalía la ignoran y centran su
atención en otros problemas.” (Lakatos, 1983; p. 12) Lakatos (1973, p. 46) considera
que la falsación debe utilizarse pero desde una perspectiva refinada. No se
trata de falsear un enunciado observacional sino que una teoría es aceptada
cuando tiene un exceso de contenido empí- rico corroborado en relación a la
anterior teoría,
En contra de Kuhn dice que el concepto de
revoluciones científicas es irra- cional. Además, esta idea borra la
demarcación entre ciencia y no ciencia.
Lakatos sostiene que el cambio no se
produce como consecuencia del análisis lógico de los enun- ciados científicos,
como lo pretende Popper, ni del cambio de un paradig- ma por otro, como lo
afirma Kuhn. Ese cambio se produce, dice él, porque unos “programas de
investigación”, que denomina progresivos, desplazan a otros, denominados
regresivos. Los programas progresivos son capaces de En tal caso, los
científicos tienden a alinearse con los primeros. En pala- bras de Lakatos
(1983; p. 15): “La historia de la ciencia refuta tanto a Popper como a Kuhn.
Cuando son examinados de cerca resulta que tanto los expe- rimentos cruciales
como las revoluciones de Kuhn son mitos; lo que sucede normalmente es que lo
programas de investigación progresivos sustituyen a los regresivos.”
Todos los programas de investigación se
caracterizan por tener un núcleo convencionalmente aceptado, que es considerado
“irrefutable” por quienes se guían por un determinado programa (por ejemplo, en
la física, forma parte de su núcleo básico la ley de la atracción universal).
La “heurística negativa” nos impide atacar ese núcleo. A la inversa, los
cientí- ficos deben protegerlo inventando hipótesis auxiliares que forman un
cintu- rón protector a su alrededor. Dice Lakatos (1975; p. 245) a este
respecto: “Es este cinturón protector de hipótesis auxiliares quien tiene que
resistir el peso de las contradicciones e irse ajustando y reajustando, o
incluso ser sus- tituido por completo, para defender el núcleo que de ese modo
se hace más sólido. Un programa de investigación tiene éxito si todo se lleva a
un cambio de problemas progresivos; no tiene éxito si lleva a un cambio de
problemas degenerativos.”
dice Lakatos, tienen una política de
investigaciones a largo plazo que está definida por “la heurística positiva”
del programa y no por las “psicológicamente molestas anomalías”.
Esto es precisamente lo que la epistemología
de Lakatos permitía considerar, que en las prácticas reales de investigación
existe un núcleo central que se mantiene a toda costa y que resulta infalsable.
En el caso de la filosofía positivista, son las nociones de racionalidad y del
progreso de la ciencia las que no son negociables, dado que eran ellas las que
estructuraban todas las preguntas y organizaban las respuestas.
“heurística negativa” y plan- teó que su
utilización no sólo era evidente en la historia de la ciencia sino también
necesaria. La “heurística positiva”, en cambio, es la denominación que le dio a
las líneas maestras que guían la investigación y que son las responsables de
los nuevos hallazgos.
“La principal diferencia con la versión
originaria de Popper es, a mi juicio, que en la concepción que yo he expuesto,
la crítica no destruye -y no debe des- truir- tan rápidamente como Popper
imaginaba.
Karl Popper
El vienés Karl Popper (1902-1994), uno de
los más importantes filósofos del siglo XX,
Popper desarrolla una teoría crítica,
aunque sigue siendo positivista, en la que argumenta tres puntos fundamentales
en contra del positivismo de la época, hace una fuerte crítica al principio de
inducción analítica por su irracionalidad, determinando la necesidad de
reconocer la historia y la acumulación de conocimiento mediante las justificaciones
y deducciones hipotéticas.
Popper, pese a hacer claridad en torno a
las diferencias entre las ciencias naturales y sociales, propone la unidad de
método con la convicción de que “todas las ciencias teóricas o generalizadoras
usan el mismo método” (1973, p. 145), pues considera que en los dos campos se
utilizan fundamentalmente los mismos métodos, destacándose el método hipotético-deductivo.
El cambio de óptica propuesto por Popper
consistió en “invertir” la perspec tiva tradicional. En lugar de interrogarse
sobre cómo se verificaban las hipótesis, se preguntó cómo se podían “falsar”,
es decir, cómo demostrar que una hipótesis es falsa, de allí que su posición se
conozca como “falsacionismo”.
Popper da el siguiente ejemplo para mostrar
enunciados empíricos refutables y no refutables (1997; p. 39-42): La proposición:
“lloverá o no lloverá aquí mañana” no es refutable y, por lo mismo, no puede
ser sometida al criterio de falsabilidad, mientras que el enunciado “lloverá
aquí mañana” sí puede ser refutado por la experiencia:
Popper fue muy audaz para su tiempo y se atrevió
a plantear que la ciencia no podía comenzar con observaciones porque toda
observación, para tener un sentido, depende de una teoría, en una amplia
acepción del término. Para Popper, la ciencia no comienza con observaciones
sino con problemas.
Popper dejó bien en claro que todos los enunciados
científicos son conjeturas sujetas al proceso de contrastación experimental.
teorías científicas son rechazadas o aceptadas como parte de un proceso
racional de toma de decisiones.
Para Popper, las ciencias empíricas son
sistemas de teorías, y las teorías, a su vez, son enunciados universales (que
comprenden todos los casos a los cuales hacen referencia),
“Nuestras teorías son invenciones y pueden
ser suposiciones defectuosamente fundadas, conjeturas audaces, hipótesis.
Para Popper una proposición es científica
sólo si puede ser falsada por la experiencia en su sentido más amplio. Una
proposición que no corra ese riesgo, que sea compatible con cualquier suceso
observado o por observar, no es una proposición científica según este criterio.
Una teoría es tanto más fuerte cuanto más
cosas prohíbe. Una teoría que se protege a sí misma contra los caprichos de la
naturaleza, que, por construcción es infalible e irrefutable, no es una teoría
científica. Es, en todo caso, una teoría meta pseudo o para científica. Desde
esta posición cuestiona Popper el carácter científico del psicoanálisis, del
marxismo e incluso de ciertas fórmulas darwinistas (o de la astrología).
El pensamiento de Popper supone ciertamente
un avance sobre el empirismo lógico, pero está claro que el científico, en
algún punto de su razonamiento, se ve obligado a tomar decisiones: cuan- do una
hipótesis particular asociada a la experiencia contradice una teoría, el
científico debe decidir si rechaza la teoría o si la defiende buscando una
refutación a tal hipótesis.
He aquí pues la formulación final de estas
dos posturas científicas (Wagens- berg, 2007; p. 82):
·
El indeterminismo es la
actitud científica compatible con el progreso del conocimiento del mundo.
·
El determinismo es la actitud científica
compatible con la descripción del mundo.
Thomas
Kuhn
Thomas
Kuhn (1922-1996), publicó una gran obra en 1962, La estructura de las
revoluciones científicas, libro que produjo una inmensa conmoción en el mundo
académico y fuera de él. En ese texto, el filósofo, historiador, físico y
epistemólogo de la ciencia estadounidense, planteó que el desarrollo de la
ciencia no era un perpetuo ascenso desde la ignorancia al saber siguiendo la
guía de un método único, sino una producción humana sujeta a revoluciones.
Para los nuevos filósofos de la ciencia,
considerar un fenómeno determinado como un hecho y explicarlo teóricamente
implica decisiones metafísicas, metodológicas y técnicas de gran complejidad.
“la concepción heredada”, es decir, la
epistemología positivista, abarcan tres cuestiones fundamenta- les. En primer
lugar, Kuhn asigna un rol fundamental a la historia de la cien- cia, es decir a
las condiciones efectivas en las que las teorías científicas se producen. En
segundo lugar, la ciencia deja de ser considerada un conjunto de teorías
objetivas, neutrales y verdaderas, para convertirse en un pro- ducto de la
actividad humana en el seno de una cultura determinada. Por último, Kuhn
cuestiona la concepción positivista de “progreso científico”
La actividad científica ha comenzado a
pensarse como una tarea comunitaria guiada por un paradigma. Se trata de una
producción humana compleja que incluye múltiples dimensiones entre las que se
destacan: la percepción, el razonamiento, la imaginación, la comunicación, y la
experimentación.
Diferentes paradigmas enfocan diferentes
aspectos del mundo y tienen problemas y presupuestos disimiles, y por eso no
existe una medida común de su éxito o fracaso que permita evaluarlos. A esta
característica de los paradigmas, Kuhn la llama “inconmensurabilidad”, término
que significa “sin medida común”.
Según Kuhn (1975), la investigación científica
se desarrolla en cada momento en torno a paradigmas aceptados. Sus productos,
sus resultados, constituyen la ciencia normal, la cual tiene vigencia en un
periodo histórico determinado. Un paradigma logra su predominio por la
aceptación de una comunidad científica que lo legitima por que da respuesta a
problemas que otros paradigmas vigentes hasta ese momento no daban, sin necesi-
dad de la validación lógica que exige Popper.
Kuhn considera que el proceso de la ciencia
se desarrolla desde una estancia común llamada ciencia normal, en la cual, las
investigaciones están basadas firmemente en una o varias realizaciones
científicas pasadas y que son reconocidas por la comunidad científica como
fundamento para su práctica; desde ella, la comunidad científica comparte
teorías, problemas y métodos. Esto es lo que el autor denomina un paradigma,
bajo el cual existe una especie de normalidad investigativa, toda vez que los
procesos se desarrollan y explican desde esta serie de creencias.
La comunidad científica impone su paradigma
de diversas formas: mediante la educación científica, por medio de su
exposición en libros y revistas e, incluso, con la expulsión de la institución
o gremio de quienes lo rechazan, según lo muestra la historia de la ciencia. Según
la teoría Kuhn, el avance de la ciencia no se debe a su carácter acumulativo ni
a la posibilidad de falsación de una hipótesis; se debe, por el contrario, a un
largo proceso de crisis de la ciencia, que inicia con el des- cubrimiento de
anomalías, la generación de crisis y posteriormente la búsqueda de normalidad
de una nueva teoría o paradigma.
firme en el núcleo central de sus
concepciones originales, que la investigación científica está guiada por
“paradigmas” y que evoluciona a través de “revoluciones científicas”
Imre
Lakatos
filósofo y matemático
Su epistemología tomó un punto de partida
muy diferente al de la tradición, que analizaba los procesos de justificación
de las teorías consideran- do experimentos o situaciones aisladas. Lakatos
planteó que la actividad científica no consistía en contrastar hipó- tesis
aisladas sino en elaborar y poner a prueba teorías que eran estructuras
organizadas de hipótesis que no tenían sentido en sí mismas sino en relación al
lugar que ocupaban en un amplio “programa de investigación científica”. Lakatos
desarrolló su filosofía de la ciencia como un intento de ampliación y
reformulación del falsacionismo de Popper. Su concepción del desarrollo del
conocimiento científico implicaba un gran desafío a la tradición empirista y
positivista, y aunque aún puede ubicarse dentro de ella, abandonó la pretensión
de que la ciencia brinde certeza y verdad.
Lakatos comienza por criticar el criterio
de falsacionismo de Popper. Dicho criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia
sería ingenuo pues ignora la “notable tenacidad de las teorías […] normalmente
[los científicos] si no pueden resolver una anomalía la ignoran y centran su
atención en otros problemas.” (Lakatos, 1983; p. 12) Lakatos (1973, p. 46) considera
que la falsación debe utilizarse pero desde una perspectiva refinada. No se
trata de falsear un enunciado observacional sino que una teoría es aceptada
cuando tiene un exceso de contenido empí- rico corroborado en relación a la
anterior teoría,
En contra de Kuhn dice que el concepto de
revoluciones científicas es irra- cional. Además, esta idea borra la
demarcación entre ciencia y no ciencia.
Lakatos sostiene que el cambio no se
produce como consecuencia del análisis lógico de los enun- ciados científicos,
como lo pretende Popper, ni del cambio de un paradig- ma por otro, como lo
afirma Kuhn. Ese cambio se produce, dice él, porque unos “programas de
investigación”, que denomina progresivos, desplazan a otros, denominados
regresivos. Los programas progresivos son capaces de En tal caso, los
científicos tienden a alinearse con los primeros. En pala- bras de Lakatos
(1983; p. 15): “La historia de la ciencia refuta tanto a Popper como a Kuhn.
Cuando son examinados de cerca resulta que tanto los expe- rimentos cruciales
como las revoluciones de Kuhn son mitos; lo que sucede normalmente es que lo
programas de investigación progresivos sustituyen a los regresivos.”
Todos los programas de investigación se
caracterizan por tener un núcleo convencionalmente aceptado, que es considerado
“irrefutable” por quienes se guían por un determinado programa (por ejemplo, en
la física, forma parte de su núcleo básico la ley de la atracción universal).
La “heurística negativa” nos impide atacar ese núcleo. A la inversa, los
cientí- ficos deben protegerlo inventando hipótesis auxiliares que forman un
cintu- rón protector a su alrededor. Dice Lakatos (1975; p. 245) a este
respecto: “Es este cinturón protector de hipótesis auxiliares quien tiene que
resistir el peso de las contradicciones e irse ajustando y reajustando, o
incluso ser sus- tituido por completo, para defender el núcleo que de ese modo
se hace más sólido. Un programa de investigación tiene éxito si todo se lleva a
un cambio de problemas progresivos; no tiene éxito si lleva a un cambio de
problemas degenerativos.”
dice Lakatos, tienen una política de
investigaciones a largo plazo que está definida por “la heurística positiva”
del programa y no por las “psicológicamente molestas anomalías”.
Esto es precisamente lo que la epistemología
de Lakatos permitía considerar, que en las prácticas reales de investigación
existe un núcleo central que se mantiene a toda costa y que resulta infalsable.
En el caso de la filosofía positivista, son las nociones de racionalidad y del
progreso de la ciencia las que no son negociables, dado que eran ellas las que
estructuraban todas las preguntas y organizaban las respuestas.
“heurística negativa” y plan- teó que su
utilización no sólo era evidente en la historia de la ciencia sino también
necesaria. La “heurística positiva”, en cambio, es la denominación que le dio a
las líneas maestras que guían la investigación y que son las responsables de
los nuevos hallazgos.
“La principal diferencia con la versión
originaria de Popper es, a mi juicio, que en la concepción que yo he expuesto,
la crítica no destruye -y no debe des- truir- tan rápidamente como Popper
imaginaba.
Teoría critica.
La teoría critica fue presentada en la escuela de Frankfurt, Horkheimer
fue el fundador en 1937. Actualmente es seguida la propuesta de Habermas, donde
las ciencias están sujetas a intereses que devienen de los procesos en que se desarrollan.
La Teoria Critica aspira una comprensión de la situación
historico-cultural de la sociedad, como fuerza transformadora en interacción
con las condiciones sociales.
La teoría de acción comunitaria surge debido a que el ser humano a sido
retirado del escenario de estudio. Busca la necesidad de comprender a los
sujetos que viven y conviven.
Mediante el proceso de comprensión que considera los mundos objetivo, subjetivo,
social, y el mundo de la vida, el cual se da en 2 fases, el primero en el mundo
de la vida mediante la hermenéutica y el segundo se complementa al proceso de
comprensión, aquí se busca comprender
El Configuracionismo
El Configuracionismo es un modelo holofacético, por cuanto los resultados de la actividad científica se pueden obtener en
todas las facetas del conocimiento humano.
Este modelo propone categorías, nociones científicas, métodos, técnicas,
procedimientos e instrumentos propios bien definidos. Apoyándose de
definiciones y constructos. Respondiendo a las exigencias del siglo XXI.
El mayor exponente según Capra es Leonardo da Vinci. La alteridad es una
cualidad que distingue al Configuracionismo de otros modelos epistémicos, por ser
dinámica, creativa y transformacional, que facilita el avance científico al
crear nuevos conocimientos y complementar los ya existentes. Tiene originen en
la filosofía aristotélica, siendo así una alternativa epistemológica en el
siglo XXI.
Feyerabend Feyerabend
La teoría anarquista del
conocimiento de Feyerabend Feyerabend sostiene que las metodologías de la
ciencia a lo largo de la historia no han dado reglas adecuadas para guiar las
tareas de los científicos. Dada la complejidad de la historia, resultaría poco
razonable pretender explicar la ciencia basándose en reglas metodológicas
–fijas y universales-. En cierto modo, para Feyerabend: Todo Vale Si por
metodologías se entiende reglas fijas que guían las elecciones y decisiones de
los científicos, es razonable el punto de vista de Feyerabend. Si embargo, si
como las concepciones del Falsacionismo y de las estructuras se consideran como
pautas o criterios de acercarnos a la verdad, las criticas de Feyerabend deben
de tomarse con cuidado
La fenomenología
Para Husserl, la fenomenología es
la ciencia que trata de descubrir las estructuras esenciales de la conciencia.
Su fundador Edmund Husserl
(1859-1938) lo piensa como una respuesta al positivismo científico imperante en
la época, ya que este método hipotético-deductivo parte de la premisa, que el
mundo se rige por leyes precisas que pueden explicar, predecir y controlar los
fenómenos, a partir de lo cual se realizan generalizaciones universales a
fenómenos que son multicondicionados (Gonzalez, 2003).
Para este filósofo, la
fenomenología cobra sentido como método, ya que él consideraba que “las formas
de ser, que tienen especial modo de darse, tienen también sus modos en cuanto a
las formas de conocerlas” (Thurnher, 1996), es decir que solo llegando a la
esencia de las cosas éstas pueden ser conocidas verdaderamente. De ahí que, a
partir de las vivencias, se espera llegar a la esencia que permite comprender
en profundidad esta experiencia. Según Husserl “toda vivencia que logre una
mirada reflexiva, tiene una esencia propia, aprehensible, un contenido
susceptible de ser contemplado en su peculiaridad” (Husserl, 1992).
El primer principio determinado
por Husserl (citado en Villanueva, 2014) para aproximarse a la subjetividad, es
la epojé o puesta entre paréntesis del supuesto de la actitud natural, presente
en nuestro acercamiento habitual al mundo como en el propio quehacer de la
ciencia, En otras palabras, “la epojé hace referencia a la eliminación de todo
lo que nos limita percibir las cosas mismas, ya que la actitud natural por su
naturaleza objetiva nos lo impide. Practicar epojé, se refiere, abstenerse o
prescindir” (Villanueva, 2014, p.220)
Este principio no presume el
cuestionamiento del mundo como existente ni reduce este al pensamiento del
sujeto. Por lo contrario, trata de dejar de pensar bajo estos términos, con el
objetivo de poder observar la vida de la conciencia que está detrás de los
objetos comprendidos como cosas dadas: abordar cómo esta los representa, qué
significado asume para ella. En resumen, qué sentido original poseen o cómo se
convierten en objetos de conciencia.
La fenomenología es una corriente
filosófica desarrollada por Edmund Husserl en la mitad del siglo XX), este
enfoque está centrado en cómo los individuos comprenden los significados de las
experiencias vividas. El enfoque surge como contraposición al naturalismo, ya
que este había caído en observar al individuo y erradicar toda intencionalidad
e intuición del observador
Diseños fenomenológicos: Su
propósito principal es explorar, describir y comprender las experiencias de las
personas con respecto a un fenómeno y descubrir los elementos en común de tales
vivencias.
El conocimiento teórico
filosófico que abala al método fenomenológico, permite al investigador un
trabajo riguroso en la interpretación fiel y acabada de las vivencias obtenidas
en su estudio. Develar el real significado del sufrimiento, el sentido de la
experiencia vivida tanto en una persona enferma o que se ve enfrentada a la
muerte, entre otras temáticas; demuestra un interés genuino y respetuoso por su
existencia y fragilidad
Hermenéutica
El padre de la hermenéutica
filosófica es Gadamer, quien pretendía integrar el avance de la ciencia y del
pensamiento por medio del lenguaje. Como Heidegger afirmó que “el lenguaje es
la casa del ser”, la hermenéutica está en la búsqueda de comprender al otro, no
solo a través de la conversación, sino en lo que encuentra detrás de lo no
dicho, en alusión a lo señalado por Aguilar (2004).
Dilthey (citado en Martínez, 2014), principal
exponente del método, la define como el proceso que permite revelar los
significados de las cosas que se encuentran en la conciencia de la persona e
interpretarlas por medio de la palabra. Postula también que los textos
escritos, las actitudes, acciones y todo tipo de expresión del hombre nos
llevan a descubrir los significados.
Sandoval (1996) indicó: Gadamer
acentúa el carácter lingüístico del entendimiento esto en virtud de que las
interpretaciones se enuncian lingüísticamente pero a la vez el entendimiento se
posa en las categorías de pensamiento que el lenguaje ha facilitado. Ricoeur
añade el concepto de “círculo hermenéutico” –perfeccionado por Dilthey– el cual
describe el movimiento entre la forma de ser el intérprete y el ser que es
revelado por el texto. (p. 67).
Fue Dilthey (1833-1911), quien
circunscribió nuevos horizontes de compresión para los métodos de trabajo en la
producción del conocimiento y amplió su ámbito a todas las ciencias tanto de la
naturaleza como las del espíritu, le adjudicó a la hermenéutica la misión de
descubrir los significados de las cosas, la interpretación de las palabras, los
escritos, los textos pero guardando su propiedad con el contexto del cual
formaba parte.
Gadamer (1995) intenta demostrar
cómo la hermenéutica, indica no sólo el procedimiento de algunas ciencias, o el
problema de una recta interpretación de lo comprendido, sino que se refiere al
ideal de un conocimiento exacto y objetivo, siendo la comprensión el carácter
ontológico originario de la vida humana que deja su impresión en todas las
relaciones del hombre con el mundo, pues el comprender no es una de las
posibles actitudes del sujeto, sino el modo de ser de la existencia como tal.
En su obra titulada “Verdad y
Método” (1991) expone claramente el intento filosófico, y no metodológico de su
investigación, al explicar que la esencia de su indagación no es de ningún modo
fijar una serie de normas o técnicas del proceso interpretativo como la
hermenéutica más antigua. El objeto revelado del análisis gadameriano es más
bien el de sacar a la luz las estructuras transcendentales del comprender, o
sea, clarificar los modos de ser, en que se concreta el fenómeno
interpretativo. Tampoco se propone exhibir una metodología normativa para las
interpretaciones sino sólo suscitar un debate filosófico respecto a las
condiciones de posibilidad de la comprensión y finalmente se propone ilustrar
cómo en el comprender se realiza una experiencia de verdad y de sentido
irreductibles al método del pensamiento científico moderno.
Hermenéutica de la historia.
Whilhem Dilthey Wilhelm Dilthey
(1833 - 1911), como narra Antonio Gómez Ramos en el Prólogo del libro Dos
escritos sobre Hermenéutica: El surgimiento de la Hermenéutica y Los esbozos
para una crítica de la razón histórica de Dilthey (2000), fue un filósofo,
historiador, sociólogo, psicólogo y estudioso de la hermenéutica de origen
alemán. Estudió en Heidelberg y Berlín. Como profesor de filosofía en las
universidades de Basilea, Kiel, Breslau (Polonia) y Berlín combatió el dominio
ejercido en el ámbito del conocimiento por las ciencias naturales objetivas y
pretendía establecer una ciencia subjetiva de las humanidades como disciplina
metodológicamente diferenciada de las Ciencias de la Naturaleza.
La hermenéutica filosófica.
Hans-Georg Gadamer Hans-Georg Gadamer 1900-2002, filósofo y catedrático alemán,
en relación con su formación filosófica recibió influencias del pensamiento
neokantiano de la Escuela de Marburgo, así como de la fenomenología de Husserl
y su discípulo Heidegger, quien dirigió su Tesis Doctoral, dedicó su producción
escrita, definida
En Verdad y Método. En su
trabajo, Gadamer se propuso, recogiendo los hallazgos de Schleiermacher,
Dilthey, Heidegger y otros pensadores, desarrollar una nueva teoría de la
experiencia Hermenéutica. Aguilar (2004). La hermenéutica gadameriana, comenta Vigo
(2002), apunta a las diferentes posibles formas de la experiencia de la verdad,
entendida en términos esencialmente manifestativos y como acontecer de sentido.
En tal medida, puede decirse que en su intención fundamental, la hermenéutica
de Gadamer es fundamentalmente dar sentido a esas expresiones que se
manifiestan en el lenguaje. En este sentido, Gadamer (1986) asevera “El
lenguaje es el medio en el que se realiza el acuerdo de los interlocutores y el
consenso sobre, la cosa” (p. 236), por cuanto este proceso es lingüístico.
insistencia en el método no nos lleva a la verdad” (Aguilar, 2004: p.61).
Gadamer resalta que comprender e interpretar textos no es sólo una instancia
científica, sino que por el contrario es expresión de la experiencia humana, por
lo cual el génesis del problema hermenéutico no reside en modo alguno en la
instancia metódica, en este sentido y en palabras del propio Gadamer el origen
histórico del problema de la hermenéutica trasciende las fronteras impuestas
por la concepción de la ciencia moderna del método.
Heidegger, por otra parte, precisa que la fenomenología se enfatiza
en la ciencia de los fenómenos; ésta consiste en “permitir ver lo que se
muestra, tal como se muestra a sí mismo y en cuanto se muestra por sí mismo”;
por consecuencia, es un fenómeno objetivo, por lo tanto verdadero y a su vez
científico.
Heidegger se define a la
fenomenología como el estudio de los fenómenos (o experiencias) tal como se
presentan y la manera en que se vive por las propias personas
Fuentes:
Feyerabend, P. K. (1992). Tratado contra el método.
Lyotard, J. F. (1960). La fenomenología. Eudeba.
Ferraris, M. (2004). La hermenéutica. Ediciones
Cristiandad.
Epistemología y ciencias humanas: modelos epistémicos y
paradigmas. Ediciones de la U. https://elibro.net/es/ereader/espoch/70243?page=8
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